Desde pequeños nos hablan de la
importancia de cuidar nuestro cuerpo y el mundo que nos
rodea; nos dicen que es bueno alimentarnos y descansar adecuadamente, querernos
y respetarnos, cultivar nuestra alma y nuestra mente; limpiar nuestro espacio,
no arrojar papeles al piso, no gastar innecesariamente los recursos naturales,
entre otros. A medida que pasa el tiempo entiendo la importancia de estos
consejos y es que nos llevan a ejercer una acción de la que muy pocos somos
conscientes: Apreciar a las personas, animales, naturaleza y cosas que nos
rodean.
Apreciar no es solo valorar la
belleza que existe en nosotros, en otros, en la naturaleza o en las
cosas, es también amar, cuidar y velar por su existencia; ello me lleva a
pensar en una de las cosas más bellas, únicas y perfectas que existen: la madre
tierra, ese lugar que nos da techo, abrigo, alimento, familia, el lugar donde realizamos todas las acciones posibles; por tal motivo, hoy quiero invitarlos
a que empecemos a apreciar y a relacionarnos con este hermoso lugar desde una
perspectiva amorosa y de respeto, admirando lo que nos ofrece y haciendo todo
lo posible por mantenerlo. Aquí no vale pensar en las empresas poderosas que
dañan los ecosistemas; tampoco se trata de volverse vegano, lo que importa es
que desde nuestro lugar y desde nuestro estilo de vida trabajemos en hacer la
diferencia y procedamos con decisión a devolverle a la tierra lo que siempre nos ha
dado: amor, respeto y cuidado.
Inspirada en la propuesta de un ser
que admiro y quiero mucho, decidí aprovechar este espacio para generar consciencia
en el cuidado de la tierra; en esta tarea descubrí que la protección de este hermoso
lugar puede efectuarse desde diferentes aristas; por ejemplo:
- Tomar consciencia del modo en
que hablamos de nosotros, de las personas y de las situaciones que vivimos, dejar de quejarnos constantemente, evitar hablar desde la crítica, no hablar con groserías y actuar sin agresividad, aunque resulte difícil, genera un ambiente sano y agradable con las personas que compartimos; es importante que observemos que lo que sale de nuestro
pensamiento o de las palabras que expresamos, influyen positiva o negativamente en el ambiente.
- Una acción tan sencilla como
desconectar los aparatos eléctricos y los cargadores de los teléfonos móviles
es fundamental para evitar la emisión de gas carbónico.
- Escoger alimentos de temporada,
especialmente de pescados que
deseamos consumir, ayuda a mantener el equilibrio del ecosistema.
- Cuidar la vegetación y animales
que habitan los lugares que visitamos ayudan a la conservación de las especies.
- El uso de la copa menstrual y
dejar de usar toallas higiénicas contribuye en dejar de generar toneladas de
basura.
- Adoptar mascotas abandonadas y
brindarles amor y cuidado crea en nosotros sentimientos de gratitud y de
generosidad que influyen positivamente en nuestro modo de actuar. En este punto
invito a las personas que se abstengan de comprar animales que son sacados
de su hábitat, por ejemplo, monos, tortugas, pájaros, etc.
- Utilizar bombillos que ahorren
energía, bolsas de tela en lugar de bolsas plásticas, apagar la luz y reciclar,
sin duda contribuyen al cuidado del ambiente.
Es por lo anterior que en las próximas
entregas ofreceré diferentes perspectivas de cuidados de la madre tierra y de
los seres que lo habitan, se trata de dar pequeñas ideas que los inspiren a
realizar cambios que contribuyan en el mantenimiento y cuidado de la
naturaleza.
